No era capaz de dormir en aquella fría y lúgubre cama. Me sentía sola, con miedo y nostalgia, porque no estabas a mi lado.
Cerré los ojos,
y pude sentirte respirar en mi nuca,
pude sentirte tumbado tras mi espalda,
pude sentir cómo tus piernas tomaban la misma forma que las mías y se unían formando sólo una.
Incluso, llegué a sentir cómo tu brazo derecho me rodeaba por la cintura hasta llegar a mis manos, que cojías con cariño, y, entre tanto, tu brazo izquierdo se escondía tímidamente bajo la almohada, que hacía que ésta se elevara ligeramente.
Te escuché susurrarme al oído un "Te amo" que hizo que mi cuerpo entero se estremeciera y se ruborizara, y cuando quise deslizar mi mano hacia atrás para acariciarte suavemente, me encontré de nuevo con las pálidas sábanas vacías.
Sueño con esa vida de ensueño, en la que tu me acompañas.
Sueño con poder estar junto a mi pequeño, sin miedos, libre de artimañas.
Sueño con no tener que volver a estar sola y triste a la vez, por haber descubierto, que no estabas a mi lado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario